SUELDOS AL DESCUBIERTO – ADIÓS AL TABÚ DE ‘CUÁNTO GANO’: Reportaje de Expansión con la participación de Victor Carulla

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Artículo escrito por Periodista Montse Mateos para Expansión & Empleo

A partir del 1 de agosto entra en vigor la norma europea que obliga a la transparencia salarial. Los sueldos serán públicos y todos los aspirantes a un empleo conocerán el salario y las condiciones laborales del puesto al que optan antes de la entrevista personal.

La Grillaera es el nombre de una hamburguesería que ha publicado el sueldo de sus empleados. La carta de sus dos restaurantes -Málaga y Algeciras- recoge, antes de la sección de cócteles y hamburguesas, lo que denominan Datos Relevantes: el sueldo bruto por camarero (1.648 euros, 1.430 líquido a percibir), seguridad social (537 euros), el número de personas que trabajan, el porcentaje de contratos indefinidos, contratos a 40 horas y el tipo de jornada.

Este ejercicio de transparencia salarial ha sido noticia estos días y, salvando las distancias, será de obligado cumplimiento a partir del 1 de agosto. Ese día entra en vigor la directiva (UE) del Parlamento Europeo y del Consejo relativa a unas condiciones laborales transparentes (2019/1152, de 20 de junio de 2019). Significa que el candidato a un puesto conocerá el sueldo y las condiciones laborales del mismo antes de acudir a la entrevista de trabajo. Tener esta información implica un cambio importante en los procesos de selección: el aspirante juega con ventaja ya que los posibles sesgos salariales serán públicos y, lo más relevante, conocerá de antemano cuál será su sueldo.

¿Pasará el proyecto a segundo plano? ¿Serán irrelevantes los beneficios y el salario emocional para optar a una oferta? Las respuestas desmontan algunas de las políticas retributivas basadas en los intangibles, y también cambia las reglas de la selección.

 

Pérdida de talento

Parece que se perderán muchos candidatos por el camino. Víctor Carulla, socio director de Headway, advierte de una situación bastante frecuente: “Nos encontramos empresas que quieren incorporar talento con un listado de cualidades y capacidades enorme, pero no quieren pagar lo mínimo que estas personas piden para plantearse un cambio. Resultado: muchísimos candidatos se caen de los procesos de selección. Desestiman las ofertas y siguen en su trabajo”.

 

El candidato y la empresa

Carulla cree que si el salario está fijado, obviamente no hay negociación posible o es muy limitada, “pues el único que tiene que decidir si se adapta a esa cifra es el aspirante. Si es un baremo público, ya veremos cómo les sienta que del margen que han publicado, le hayan ofertado el mínimo. Siempre quedará la duda de “es porque soy mujer, porque no me han valorado bien, porque preferían a otra persona y soy la segunda opción…”.

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